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Teoría del color en el diseño de interfaces

Cantidad de Colores

Repasando grandes productos o aplicaciones que usamos todos los días podemos descubrir esta tendencia: La complejidad de la interacción tiende a ser inversamente proporcional a la cantidad de colores.


Relación entre cantidad de colores y complejidad de interacción


Stripe es un gran ejemplo. Un landing page o una página de ventas tiene un nivel de interacción muy bajo. El objetivo principal está muy claro: comprar, suscribirse, iniciar, etc. Un Call to Action.

En estos casos la cantidad de color tanto en volumen como en variedad puede ser muy alta.

Pero cuando vamos a su dashboard la interacción es mucho más compleja, los objetivos del usuario son otros y el manejo del color es mucho más medido.


Relación entre cantidad de colores y complejidad de interacción

Variaciones de color

¿Cómo aprovechamos cada color para que sea funcional, predecible y aún así transmita el espíritu de una marca? Este es el gran reto del diseñador de interfaces a nivel de color.

La respuesta está en las variaciones: ligeras transformaciones de un color para construir todos los componentes que necesitemos.

El gris es muy importante

Una escala de grises es fundamental en nuestra paleta de color. Permitirá que los colores principales sean valiosos y mantendremos la atención del usuario dónde realmente importa.

¿Y el negro?

La recomendación tradicional nos dice que jamás olvidemos el blanco y evitemos el negro absoluto. Simplemente porque genera un contraste muy fuerte en las pantallas que cansan la vista. Esto sigue sigue siendo cierto sin embargo hay que tener en mente el caso inverso.

La masiva adopción de “versiones nocturnas” en aplicaciones nos obliga a tener presente paletas invertidas dónde el background será negro absoluto, allí tenemos que “evitar” el blanco.

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